DEL EDITOR: CRIMINAL LA FALTA DE ALIMENTO

arturo      México está en peligro inminente, los malos gobiernos de los últimos años, están llevando a la mayoría de las familias a daños irreversibles, lo que hará que millones de mexicanos sean dentro de unas cuantas décadas, seres humanos devastados por la falta de una adecuada alimentación.

Esta realidad la estamos viviendo incluso en lugares considerados como ricos en recursos naturales, como es Nayarit, el cual cuenta con hermosas playas, tupidos bosques, abundante pesca, mucha producción agrícola y enorme potencial en ganadería, y aún así los nayaritas padecemos una pobreza espantosa.

La miseria que hay en la mayoría de las familias locales, ha ocasionado que ahora sean cientos de miles de personas en nuestra entidad que dan solamente dos comidas al día, habiendo una estrategia para ello que nos debe hacer reflexionar y exigir que se de una justa repartición de la riqueza.

Sucede que hoy en gran cantidad de hogares las familias suelen levantarse de la cama entre las 9:00 y 10:00 horas, con lo que aprovechan para desayunar casi al medio día, saliendo a laborar y a buscar la manera de hacerse de unos cuantos pesos, para volver por la tarde a su domicilio y ya oscureciendo comer y hacer tiempo para acostarse a dormir, por lo regular, ya entrada la noche.

Lógicamente que esto nos sorprende y extraña a quienes acostumbramos, en nuestra niñez a tener merienda, esto es consumir algunos alimentos, por lo regular un poco de leche, pan, un tamal o lo que fuera, muy de mañana, casi de madrugada.

Luego venía el desayuno, esto alrededor de las 8:00 horas, pues había que estar listo para entrar a la escuela a las 9:00, saliendo de ahí a la una de la tarde, para comer y regresar a clases a las 3.

Recién caída la noche, nuestros padres procuraban que cenáramos para que luego nos acostáramos, y si acaso íbamos a ver alguna película en familia, se aprovechaba para entrar a alguna de las muchas cenadurías que había en nuestro pueblo natal, Tuxpan, en las que vendían de todo, incluso menudo.

Abundaban también los buenos restaurantes, los que ahora han desaparecido y no por falta de hambrientos, ya que todo parece indicar que el negocio decayó hasta que se extinguió por la ausencia permanente de clientes, pues entramos a una época de pobreza que nos envolvió poco a poco hasta convertirnos en parias en una tierra donde lo que sobra es qué comer, lo que es realmente increíble y contradictorio.

Lógicamente que no es nuestro entorno el que se ha empobrecido, ya que sigue habiendo importantes pescas en nuestras costas, lagunas, esteros y ríos, mientras que la tierra sigue produciendo alimentos para todos los nayaritas y la ganadería va viento en popa, tanto que hasta ganado de lejanos países han venido a dar a esta entidad.

Lo que nos tiene miserables a los nayaritas y los mexicanos, es la exagerada explotación a la que estamos sometidos por empresas nacionales y extranjeras, las que nos han creado un sin fin de necesidades las cuales se cubren con el poco dinero que gana una persona.

Y es que se tiene que pagar, hoy, elevados recibos por el consumo de energía eléctrica, adquirir internet, computadora, traer teléfono celular y ponerle saldo para poder usarlo, debemos vestir, calzar y comprar gasolina o cubrir el pasaje para ir a nuestro trabajo, desembolsando en muchas ocasiones en pago de taxi, la botella de agua, que vale más que un jugo de frutas naturales y un sin fin de cosas para lo que se nos exige dinero.

Por otro lado, el empleo escasea, los salarios son sumamente miserables. En el campo, son los ricos los que aprovechan las cosechas de los campesinos, mientras que los empresarios se encargan de sacar provecho a nuestros lugares turísticos, controlar la pesca y ganadería, dejando para la mayoría de la población la recolección de basura desechable que se amontonan en las compras de chatarra.

De no tomar una solución a corto plazo, los mexicanos y nayaritas del futuro, serán verdaderos ejemplares de la desnutrición severa, con poca talla y peso, llenos de problemas de salud y muerte prematura, lo que nada le importa a los ricos que nos explotan.

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