DEL EDITOR: NO BAJA LA CORRUPCIÓN

       A pesar de la promesa del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de acabar con la corrupción en México, este flagelo que azota nuestra nación desde hace muchas décadas no cede en lo más mínimo, y por el contrario, día con día vemos como los llamados “Siervos de La Nación”, como se ha dado en llamar a los colaboradores del nuevo gobierno en los estados y municipios, son, en su gran mayoría, personas corruptas que brincaron del PRI, PAN y PRD a la nueva trinchera política de MORENA.

Uno de estos nuevos mesías, manifestó en uno de los devastados y miserables municipios de Nayarit, que ahora el estado luce tranquilo, sin delincuencia ni grandes problemas, debida a la capacidad del Presidente Andrés Manuel López Obrador, replicándole que eso era una falacia, pues en nuestro estado como en el resto del país se tiene mucha miseria, desempleo y enorme violencia y criminalidad, por lo que la mayoría de las familias viven con miedo y mucha miseria.

Lógicamente que este panorama nacional no es culpa del presidente López Obrador, pues como en el caso del apóstol de la democracia, Francisco I. Madero, Andrés Manuel no realizó la necesaria revolución que requiere nuestra patria y la cual, no necesariamente debe ser violenta, si no a través de hacer justicia al pueblo de México y para esto, es necesario que se arrime a los tribunales a todos los ex funcionarios corruptos, tal y como se ha hecho en otros países, como es el Perú, donde se ha enjuiciado a una media docena de ex presidentes de esa República, lo que provocó que en días pasados se suicidara Alán García, quien prefirió la muerte a verse investigado por el poder judicial.

En México, más que la corrupción misma, es la impunidad la que fomenta que crezca día con día la corrupción, ya que en nuestros paupérrimos pueblos vemos ahora como es la delincuencia la que manda, teniendo como rehenes a las autoridades locales bajo amenazas de muerte y cohecho.

En el caso de Nayarit, la opinión pública sabe que todos los ex gobernantes han robado, que de ser personas humildes están convertidos hoy en grandes magnates, que cuentan con infinidad de empresas, cuentas bancarias y se pasean y viven en el extranjero gracias a las enormes fortunas que se robaron en su momento.

Muchos ex funcionarios y algunos de los actuales, son delincuentes sumamente peligrosos que no se tientan el corazón para asesinar, robar, traficar droga, secuestrar y de toda acción vil que les proporcione buenas ganancias, siendo estos personajes intocables en nuestra patria, no así en el extranjero, donde ya son juzgados algunos personajes de nuestra tierra, como el ex fiscal del estado, Edgar Veytia.

En el gobierno federal vemos también a gentes que representan la corrupción y que han provocado enorme daño a nuestra entidad en el pasado, por lo que no creemos se hayan vueltos unos santos de la noche a la mañana, más cuando entendemos que lo que no ha funcionado en nuestra patria es el sistema gobernante, el cual debe cambiar y entregarse, sin demagogia, al pueblo humilde y trabajador.

A la fecha, el combate a la corrupción en México ha sido solamente una frase acuñada por el nuevo líder del partido en el poder, pues no se ha tocado a los principales promotores de esta práctica, como han sido todos los expresidentes de la República, la cual se incrementó de manera escandalosa del sexenio de Salinas de Gortari al de Enrique Peña Nieto.

Y por ahí se debe comenzar, por el enjuiciamiento de estos corruptos ex mandatarios de nuestro país y sus principales colaboradores, lógicamente yendo también a procurar justicia y la aplicación correcta de la ley en los estados y municipios del país, realizando de paso el decomiso de todas las fortunas que han sido producto de la complicidad con los integrantes de las bandas del crimen organizado, robos, abusos y despojos a la población.

Finalmente debemos entender que si por llevar esta acción justiciara del gobierno de López Obrador deciden suicidarse los ex funcionarios corruptos, este evento solo constituiría un acto de justicia a la gente humilde de nuestro pueblo.

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